sábado, 15 de octubre de 2011

Una Pequeña Reflexión…

Aquí les dejo algo que escribí tiempo atrás en medio de un momento bastante difícil, es algo que creo que todos necesitamos recordar, sé que yo definitivamente necesito recordarlo todos los días.

A veces, los seres humanos somos tan ciegos, que buscamos el amor y la aceptación de las demás personas cuando lo que necesitamos es el amor y la aceptación de Dios.

Somos tan egocéntricos, que nos creemos autosuficientes, capaces de solucionar nuestros problemas y ejercer control sobre nuestras vidas sin la ayuda de nadie, cuando el único capaz de secar nuestras lágrimas, de tomar las riendas de nuestra vida y de darle un sentido a nuestra existencia es Dios.

Somos tan tontos, que cuando el mundo nos ha dado la espalda, nos hundimos en el sentimiento de soledad pensando que no hay nadie a quien le importemos ni que comprenda nuestro sufrimiento, cuando Dios está ahí a nuestro lado, sintiendo exactamente lo mismo, ofreciéndonos su amor y su paz.

Somos tan absurdos, que culpamos a Dios de nuestros problemas y llegamos incluso a maldecirlo cuando las cosas no resultan como esperábamos, cuándo Dios está aguardando que le pidamos su ayuda, dispuesto a aligerar nuestra carga.

Los seres humanos somos tan imperfectos, que nos dejamos influenciar fácilmente por los demás, cometemos una y otra vez los mismos errores, nos alejamos de la verdad, nos enfrascamos en las cosas mundanas y nos olvidamos de lo que realmente importa; sin embargo Dios cree en nosotros, nos acoge con nuestras virtudes y defectos y sin importar que tanto nos hayamos alejado de Él, nos sigue esperando con los brazos abiertos porque nos ama… nos ama de una manera tan sublime que dio su vida por nosotros, es un amor tan único que nadie en esta vida estará remotamente cerca a amarnos con la misma intensidad con la que Dios nos ama.   

El amor más puro, es un amor desinteresado que no conoce rencores, un amor  paciente y lleno de fe que no se rompe con el tiempo. El amor más puro es el de un padre hacia sus hijos; el amor más puro es el amor que Dios nos tiene.

Así que la próxima vez que te sientas solo, que sientas que nada tiene sentido y que no hay nadie en este mundo que se preocupe por ti, piensa que hay alguien que siempre tendrá un espacio para ti en su corazón, alguien que siempre estará dispuesto a escucharte, alguien que cree en ti y te acepta a pesar de tus errores y tus defectos, alguien capaz de perdonar tus faltas y de darte la paz que tu corazón necesita, el amigo fiel, el único ser el en universo que nunca te fallará: ¡¡¡DIOS!!!  

sábado, 8 de octubre de 2011

Teoría Número 3: No existe tal cosa como una “Religión Verdadera”

Antes de profundizar en un tema que probablemente cause cierto grado de polémica (y que probablemente me consiga la desaprobación de muchos) déjenme decirles que mi objetivo no es en ningún momento ofender a nadie ni mucho menos agradar a nadie, simplemente quiero darles a conocer mis criterios y mi forma de pensar; siéntanse libres de tomar de ellos lo que mejor les parezca.
¿Cuál es la Religión verdadera? Una duda presente en los corazones de los hombres y motivo de debate desde hace siglos. Desde que tengo memoria he escuchado gente pelear por este motivo, pero no es hasta ahora con unos años más de edad y un poco más de discernimiento que me doy cuenta de lo absurda que es esta lucha y me siento obligada a compartir mi desaprobación y mi total desacuerdo con ella.
A ustedes que se empecinan en crear y mantener disputas sobre cuál es o no la religión verdadera, a ustedes me dirijo: Me destroza el corazón ver cómo nos empeñamos en derrumbarnos mutuamente y como ciegamente luchamos por desprestigiar las creencias de los demás en lugar de dedicar toda esa convicción a una verdadera búsqueda y conocimiento de Dios.
Señores miembros de la iglesia Católica: ¡dejemos de creer que somos mejores que los de las demás religiones! no actuemos como si nos encontráramos en un nivel superior, como si por el tan solo hecho de ser católicos estuviéramos en una especial condición de cercanía con Dios y que dicha condición no puede ser alcanzada por los demás; el mensaje de salvación de nuestro Señor Jesús es para todo aquel que quiera escucharlo independientemente de su religión y es un tremendo error pretender monopolizarlo. Por años he escuchado a muchos decir que la religión católica es la verdadera, la original ya que fue instituida por Cristo ¡ABRAMOS LOS OJOS! ¡JESÚS NO DEJÓ UNA RELIGIÓN! Jesús dejó una IGLESIA, dejó al pueblo cristiano para que diera testimonio de su muerte y resurrección en favor de las almas de todos aquellos que eligieron seguirle ¿Cómo podemos burlarnos del dolor y el sufrimiento que tuvo que padecer nuestro Señor Jesucristo al elegir voluntariamente morir por el perdón de nuestros pecados reduciendo su mensaje a un mero elitismo? No nos condenemos cerrando nuestros ojos al verdadero mensaje de Jesús, Él ya nos salvó, Él ya pago el precio por TODOS ¿Con qué autoridad nos atrevemos siquiera pensar que tenemos algún derecho a decidir sobre quién gozará del reino de Dios y quién no?
Señores miembros de las demás iglesias: no proferiré ningún tipo de insulto contra ustedes al intentar hablar de lo que desconozco, no me corresponde hacerlo, simplemente quiero hacerles un llamado e invitarles a que no se dejen liderar por las apariencias, todos somos humanos y tenemos la misma susceptibilidad a caer en el pecado. Si bien Martín Lutero rompió esquemas y marco pautas al separarse de la iglesia católica, no creó de ninguna manera una condición de inmunidad frente a las debilidades de la carne ni liberó a nadie de la tendencia a la religiosidad, la cual lo único que consigue, es alejarnos de la verdad absoluta: Dios.
En ocasiones, he escuchado a gente decir “Yo era católico, pero después conocí a Jesús y ahora estoy en X religión” a ti que piensas de esa manera con todo respeto te digo: Amigo, tú no conociste a Jesús por haber cambiado de religión, no te critico ni te condeno por ello y te aplaudo por haber decidido seguir al Señor, pero sí creo que es importante aclararte que  Jesús no está dentro de una Religión y sería absurdo intentar encasillarlo de esta manera. Si conociste a Jesús es porque su palabra llegó a tus oídos, abriste los ojos a sus proezas y finalmente lo dejaste entrar en tu corazón y eso no puede hacerlo una religión; un acto de amor tan grande solo puede ser obra del Espíritu Santo.
No nos empecinemos en criticar a las religiones contrarias a la nuestra ¿Qué beneficio obtendremos al mirar la paja en el ojo ajeno? ¡NINGUNO! Todos peleamos obstinadamente por demostrar quién tiene la razón cuando la verdad es que NADIE LA TIENE porque en primer lugar, Dios es algo demasiado inmenso y demasiado maravilloso como para que alguno de nosotros (simples seres humanos con limitaciones de pensamiento) pueda comprenderlo y definirlo acertadamente en toda su magnitud; en segundo lugar, no olvidemos que las religiones están conformadas y dirigidas por hombres y el hombre no puede evitar (por sí mismo) esa tendencia a imponer su pensamiento propio a los demás, imponemos reglas y luego las llamamos “voluntad de Dios” cuando la verdad es nadie puede jactarse de conocer la voluntad de Dios a menos que sea Él quien se la haya manifestado y si efectivamente ha sido Dios quien le ha revelado su voluntad podemos estar seguros que no lo hizo para que pudiéramos vanagloriarnos de ello sino para transmitirla a aquellos que están necesitados de esa esperanza de paz y salvación.
Dejemos de intentar salvarnos con penitencias o con “buenas obras” las cuales sabemos muy bien que en el fondo, son realizadas con fines egoístas ¿Qué tan atractivo crees que pueda ser esto para Dios? Lo dejo a tu discrecionalidad. Date cuenta que la salvación está ahí tocando a tu puerta esperando que dejes entrar a Jesús en tu corazón, todo lo que tienes que hacer es reconocer tus limitaciones humanas, admitir que tú no puedes salvarte por tus propios méritos, niégate a ti mismo y renuncia a tus fuerzas solo entonces podrás aprender lo que es verdaderamente amar a Dios.
Ciertamente, hoy en día las religiones están basadas principalmente en costumbres y tradiciones que si bien son hermosas, en su mayoría no son lo fundamental, no poseen ese carácter esencial de mostrarnos realmente la misericordia de Dios. Dejemos de pelear entre nosotros, todos somos Cristianos, todos tenemos (o al menos deberíamos tener) nuestra fe depositada en un mismo Dios y en una misma esperanza; respetémonos mutuamente, dejemos de criticar y mejor oremos los unos por los otros. Oremos por nuestros líderes Cristianos para que el Espíritu se manifieste en cada uno de ellos y puedan efectivamente, ser instrumentos de nuestro Señor y transmitir a sus ovejas el verdadero mensaje de salvación. Pongamos a la iglesia (al pueblo Cristiano) en manos del Señor donde pertenece.

domingo, 2 de octubre de 2011

Teoría Número 2: "La política es una Ciencia Utópica"

Puede que a muchos les parezca la contradicción más grande del mundo que una estudiante de leyes describa a la política como una ciencia utópica, pero si me dan la oportunidad de exponer las razones por las cuales me he formado esta línea de pensamiento, talvéz puedan convencerse de que no estoy del todo equivocada.
En principio, se supone que la Política tiene como finalidad lograr la justicia y el bien común dentro de una sociedad, pero ¿en qué medida la política y sus esfuerzos a lo largo de la historia han dado como resultado una verdadera manifestación de la justicia?
Hace muchos siglos, Aristóteles describió a la justicia como “la virtud por excelencia” ya que sostenía que en ella se encuentran contenidas todas las demás virtudes; en mi opinión, Aristóteles tenía razón en cierta manera, pero también me lleva a pensar que la justicia es una cualidad demasiado perfecta como para que pueda ser adquirida espontáneamente por un ser humano  que sabemos que es egoísta por naturaleza y que en la mayoría de los casos (si no es que siempre) decidirá lo que mejor satisfaga sus intereses ¿No les parece?
Tomemos como parámetro a la ley. La ley es un medio que en teoría se utiliza para impartir justicia, pero es importante tomar en cuenta que las leyes se acoplan a lo que la sociedad considera correcto y necesario y en nuestra supuesta búsqueda de la justicia tendemos a irnos a los extremos; creamos leyes demasiado represivas o demasiado liberales y de una forma u otra siempre terminamos vulnerando derechos de terceras personas porque somos incapaces de encontrar ese punto intermedio de equilibrio que conlleve a un  bienestar para todos, es por ello que con dolor y humildad reconozco que es imposible para nosotros (dentro de nuestras capacidades humanas) llegar a crear leyes justas razón por la cual no habrá jamás tal cosa como un estado político perfecto.
Un par de semanas atrás, escuchaba a una cátedra sobre derechos humanos y la ponente nos manifestaba que: la justicia es sinónimo de racionalidad ya que ninguna acción irracional puede ser justa. Nos explicaba (intentando plasmarlo en pocas palabras) que a pesar de que existe una justicia divina esta sería una realidad inaceptable para un ateo y que por ese motivo se acude a la razón como principio universal. Si bien entiendo los motivos que generaron esta línea de pensamiento, debo decir que no los comparto y distinguiré dos puntos importantes al respecto: en primer lugar, al pensar de esta manera estaríamos viendo a la justicia como algo meramente relativo porque lo que para unos es considerado como un acto “racional” puede que para otros no lo sea y si la justicia está en función de intereses comunes no podría, en este caso, ser sinónimo de racionalidad. En segundo lugar, el verdadero principio universal es Dios porque Él es absoluto, no es relativo ni cambiante y poner una mera relatividad por encima de la verdad absoluta es realmente un disparate de proporciones mayúsculas.
Estoy de acuerdo en que no puede haber una Cristianización total del estado, pero es solamente por una razón: No se trata de imponer o coaccionar a la gente a aceptar a Jesús como su salvador ni a relacionarse con Él, eso es algo que debe florecer independientemente en el corazón de cada quien en su debido momento y a su propio ritmo; sin embargo, sí creo q el estado podría tomar parte en dar a conocer a Jesús a la gente al promover actividades como la lectura de la biblia que es la mejor manera de comprender y conocer el mensaje de salvación.
No pretendo de ninguna manera satanizar a la política y a las leyes, estoy conciente que toda sociedad requiere de parámetros y normas de convivencia  ya que sin ellas caeríamos en la anarquía y por ende los necesitamos para mantener un orden, pero entendamos que una sociedad ordenada no necesariamente es una sociedad justa o equitativa y es allí precisamente donde radica el carácter utópico de la política. La norma se cumple debido a la coerción que ejerce el estado respecto de ella, pero el hecho de acatar una ley no significa que esta represente lo mejor para los intereses comunes.
Debemos comprender que el papel de “juzgar”, es decir, de administrar justicia como tal, no nos corresponde a nosotros sino que corresponde únicamente a nuestro señor Jesús y él lo hará bajo sus propios términos en el momento que Él crea conveniente y mientras tanto, en lo que a nosotros concierne, todos estamos en igualdad de condición ya que todos fuimos puestos en este planeta por obra de un mismo creador que nos ama a todos por igual y esto debería ser criterio suficiente para tratar a TODOS sin distinción con la dignidad y el respeto que se merecen; para nosotros no puede haber ninguno que merezca menos y ninguno que merezca más independientemente de sus acciones ya que si ha obrado de mala manera rendirá cuentas a Dios cuando llegue el momento y si ha obrado bien será también Dios quien se encargará de recompensarle.
¿Puede el ser humano llegar a actuar de manera justa? Sí, pero en la medida en que Dios lo faculte para ello ya que por sí mismo difícilmente podría llegar hasta ese punto, razón por la cual es muy importante antes de tomar cualquier decisión trascendental pedirle a Él que te guíe en tu decisión y que te otorgue la sabiduría para actuar de la manera correcta. Aprendamos a ser instrumentos del señor, a poner nuestra vida, nuestras fuerzas y nuestra voluntad en sus manos para que sea Él quien nos lleve por el camino del bien, de la verdad y de la justicia. Seamos humildes y tengamos la paciencia para esperar en el señor, porque al lograr esto conseguiremos finalmente la paz que tanto hemos anhelado.
En este mundo regido por los hombres es imposible encontrar ese punto de equilibrio que nos lleve a la paz y al bien común porque, a pesar del carácter cambiante que tiene nuestra sociedad, todos pensamos y sentimos de manera diferente y nunca habrá una ideología que abarque y satisfaga el pensamiento de todos lo cual genera fricción no solo entre individuos sino también entre estados y hay poco o nada que la política pueda hacer al respecto; si hay algo que la historia nos ha enseñado es, que la paz que se consigue con revoluciones o con alianzas políticas es pasajera y no dura mucho, pero la paz que nos ofrece el señor nos garantiza tranquilidad en medio de la tempestad más grande si solo aprendemos a confiar absolutamente en Él y en su infinita misericordia.
He decidido que quiero ser abogada, pero no para luchar en  favor de las leyes de este mundo sino en favor de las únicas que pueden ser verdadera y absolutamente justas: las de nuestro señor Jesucristo porque mi fe no está en la política MI FE ESTÁ EN DIOS.